El sábado vi una entrevista que realizaron a Mario Conde en Telecinco. A este personaje hacía años que no le veía en televisión haciendo declaraciones, mis recuerdos sobre él se remontan a una época de mi infancia en la que las noticias de corrupción y apropiación indebida eran el pan nuestro de cada día. Más o menos como ahora. Las imágenes que tengo en la cabeza de aquella época son las de un hombre soberbio y arrogante, pagado de si mismo y con mucha chulería que siempre se marchaba con la cabeza alta de donde fuera, ya fuese un restaurante de lujo o un furgón de policía.
Pero la verdad es que nunca había sabido gran cosa de este hombre, desconocía gran parte de su vida, y de su historia de vertiginoso éxito y ominosa caída.
Pocas personas en nuestra historia reciente han conseguido de la nada alcanzar tales cotas de riqueza y poder, valiéndose tan solo de su talento personal y esfuerzo. Un hombre de familia humilde que logró controlar el segundo banco más importante de España antes de los 40 años, sin enchufes, sin amigos, sin familia poderosa. Imaginad esa situación hoy en día, una persona cualquiera que se mete en el mundo empresarial y logra amasar una enorme fortuna sabiendo jugar sus cartas. Y después de haber alcanzado tal cantidad de dinero, ser capaz de llegar y comprar como quien dice el segundo banco del país. Ser capaz de llegar hasta ahí sin haberse metido en mafias, chanchullos inmobiliarios, corruptelas políticas y todas esas cosas que vemos hoy en día en televisión. Desde luego la historia hasta aquí parece de película, si cerráramos aquí el telón tendríamos a un héroe del capitalismo.
En esta época de éxito, de esplendor, de poder y riquezas Mario Conde entró en contacto con muchas de las personas de mayor poder y relevancia de nuestro país de aquella época. Desde la Casa Real hasta políticos del más alto nivel, pasando por empresarios de todo tipo, banqueros, financieros, inversores… Y probablemente también ser relacionó con buena parte de los negocios y acciones que sucedieron en aquellos años de finales de los 80 y principios de los 90, en una España con serios problemas económicos y un mundo político devorado por la miseria moral y la burda delincuencia. Mucha de esa gente que hoy en día se atreve a dar lecciones de democracia debería estar en prisión. Pero así no funciona la política ni tampoco la justicia, que aquí viene a ser más o menos lo mismo.
Sin embargo Mario Conde sí acabó en prisión. Ayer en la entrevista repitió lo que siempre defendió sobre su gestión de Banesto, según él todo fue una persecución política. Y de hecho, probablemente la investigación del caso Banesto lo fue, no me cabe duda de que tanto éxito y poder desató las iras de muchos “eminentes” personajes que no aceptaban que cualquier hijo de vecino se hiciera poderoso. Pero de lo que Mario Conde no ha querido hablar es de esas famosas cuentas que le llevaron a prisión, del desajuste millonario que nunca quedó claro. Mario Conde terminó donde debía terminar, y ha pagado por ello. En esta ocasión la justicia funcionó…
No puedo evitar hacer comparaciones entre la situación de aquel Banesto y nuestra situación bancaria actual. Mario Conde tampoco pudo evitar esas comparaciones. En aquella España de principios de los 90 se obligó al presidente de una entidad privada sin capital estatal a comparecer ante el congreso de los diputados, se intervino un banco importantísimo y los políticos se encargaron de esparcir la mierda suficiente sobre el caso para que la confianza en el sistema monetario de toda una nación se tambaleara. Afortunadamente ningún ciudadano perdió su dinero, desgraciadamente ese desfalco no se tapó con dinero caído del cielo precisamente. En cualquier caso, la manera en que se hizo aquello fue temeraria. Jugar con la confianza de la población en los bancos es algo muy peligroso.
Hoy en día, de repente, nos encontramos con una situación muy parecida. La ineptitud de banqueros e inversores nos ha llevado a una situación en la que los bancos se encuentran empantanados en los llamados “fondos tóxicos”. Un eufemismo como cualquier otro para referirse a un timo financiero puro y duro. Los bancos la han cagado a fondo. Eso sin olvidarnos de la cantidad de créditos concedidos a la pura especulación inmobiliaria que no podrán ser pagados. Una gestión maravillosa.
Por mucho menos de eso se va a prisión. Hace 15 años, en una situación similar, un señor llamado Mario Conde fue juzgado, condenado, y ha pasado una buena parte de estos años entre rejas. ¿Hoy en día se interviene los bancos? ¿Se nacionalizan? ¿Se juzga a los irresponsables que han jugado con nuestros ahorros? No, hoy en día ya no se llevan esas cosas. Hoy en día se le da dinero del Estado a la banca para recompensar su pésima gestión, dinero de todos los españoles. Ese dinero supuestamente debe servir para recuperar las líneas de crédito. Pero ya no se da crédito en los bancos.
Se han reído de nosotros. Y aquí estamos sonriendo. Sonrían al ministro de economía, sonrían a los banqueros que financian equipos de fútbol con nuestros impuestos, sonrían por favor, esto es una broma, seguro que hay alguna cámara oculta por algún lado. Sonrían. Sonrían a los partidos políticos que hace unos años perseguían lo que hoy consienten y protegen.
Vivir en España me hace sentir víctima de una broma de mal gusto.
Se está cociendo